Es el fin de mis palabras
ensilladas en la elegancia
fin de mi locura,
y la nostalgia la vieja maestra
me enseña a no arrugar las persianas de lino
ni a deshojar rosas muertas sobre mi piel
ni a deshojar rosas muertas sobre mi piel
Camila cuéntame de esos barcos extraños
en el atlántico
zarpados al nuevo mundo
cuéntame de sus sueños dormidos
que acariciaban ya el frio de la puna
y en sus manos una fusta para devorar carne
cuéntame de su travesía en los andes
en la espesa neblina de un viaje a mula, o a llama
cuéntame que indio fue el primero
en ofrecer su lomo
sus manos a la miseria
o fui yo
que rendido buscaba en ellos
pan horneado en la codicia
ahora en este balcón
vehemente trato de poseerte Camila
algo de tu alma me hace entender que Cerro de Pasco
se desmenuza como migajas de nieve
pero tú te mantienes bella
en esta tarde lúgubre
tu vientre rosa pálida
nombra a esas canciones hilvanadas
en salvajes esperanzas
y el muerto reloj que dio vida
al canto de mi ausencia
enmudece a la ciudad
solo tú y este balcón de flores
acompañan a
a la calle silenciosa
a la mirada del faro difunto
al ventanal dormido que despierta en tus pechos
arremolinados presentimientos
y empiezas con la misma historia
del “oro y la ceniza”
"Es el fin de mis palabras
ResponderEliminarensilladas en la elegancia
fin de mi locura,
y la nostalgia..."
Yo creo que debe ser el fin para la etapa de ciertas escrituras que tuvimos los jóvenes del 2000 en Cerro de Pasco, aunque es bueno saber de vez en cuando que hay muchos que sioguen dándole a la poesía algunas horas de su vida entre el trabajo y otros vanos oficios de la vida, yo creo que hay que enterrar esa nostalgia Victor que sea el fin de esas palabras pero no de ese sentimiento te lo digo como amigo un saludo desde lejos... lejos al pie de un volcán